Candidaturas a la Alcaldía de Bogotá, Colombia

NOTICIAS COLOMBINAS por Rodríguez-Bustos, Representante Oficial de la Embajada de Wikonga en Colombia

Este 27 de octubre Colombia se alista para elegir Gobernadores, Concejales, Ediles y Alcaldes. Y el segundo cargo más importante: la Alcaldía Mayor de Bogotá, capital de Colombia, se lo disputan en un cabeza a cabeza cuatro candidaturas.

La candidatura con menor opción es la que representa Holmann Morris, candidato de la Bogotá Humana, ficha (literal) apoyada por el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, un exguerrillero del M-19 quien cuenta entre sus haberes con la amistad del socialismo internacional: Chávez-Maduro, Los Castro, Evo Morales, Cristina Kischner, Lula Da Silva y Dilma, Correa, Ortega y por supuesto en España Pablo Iglesias y su amigo entrañable Juan Carlos Monedero quien cada buen tiempo pasa por la capital colombiana para encontrarse con el camarada Petro. Morris representa la más rancia izquierda radical, donde confluyen los guerrilleros de las FARC, quienes gracias al indulto del expresidente Santos hoy cuentan con curules en el Senado, pueden participar en la política legalmente y cuentan con el dinero amasado por años con el tráfico de drogas como la cocaína y la heroína, la explotación ilegal de minerales, y la extorsión y secuestro de miles de colombianos. Su candidatura es una vergüenza pero aún así cuenta con parte del apoyo de la sociedad colombiana. No será el Alcalde Mayor.

La segunda candidatura con menor opción para ocupar la Alcaldía Mayor de Bogotá la representa Claudia López, candidata del Partido Verde y quien como todo Partido Verde es verde por fuera y roja por dentro. Candidata predilecta del marxismo cultural. Es una candidata beligerante, tiene la aceptación de una buena cantidad de ciudadanos, en especial entre la juventud adepta a la ideología de género y a la agenda LGTBI de la cual hace parte en su condición de lesbiana, así como entre las feministas radicales. Ha liderado las encuestas desde un inicio pero a medida que se acerca la fecha de la elección su candidatura se desvanece. Ha pasado de la primera opción a la tercera en la cual seguramente quedará. Como dice el dicho: el pez muere por la boca. Por no pensar antes de hablar se ha colgado del anzuelo. Cada vez son más los que no soportan escucharla hablar y no se quieren someter a cuatro años de tortura auditiva. Además es una candidata que un día dice una cosa y otro día otra. Es la Rivera colombiana: una veleta. Y por último, es la candidata de un presidenciable: Sergio Fajardo quien se ha reunido en España nada más y nada menos que con Ada Colau. Utilizará a Bogotá y su presupuesto para catapultar una candidatura presidencial. Los bogotanos no caerán en esa trampa. No será la Alcalde.

Los dos candidatos restantes son Carlos Fernando Galán y Miguel Uribe Turbay, quienes son los dos candidatos con mayor opción de ocupar la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Carlos Fernando Galán ha hecho campaña como “independiente”, pero al igual que el hecho histórico llamado la “Independencia de las Indias” es una falacia: Galán cuenta con el apoyo de la mano negra del moribundo Partido Liberal y de dirigentes rancios y avejentados como los expresidentes Gaviria y el corrupto Samper, quien en su época fue elegido presidente con los dineros del narcotráfico, uno de los más despreciables y marrulleros políticos que ha parido la democracia colombiana en sus 200 años de historia. Galán siempre viste de rojo, y todo analista serio sabe que su candidatura busca salvar de la muerte política al Partido Liberal en el cual siempre en su calidad de delfín ha militado y sin el cual nunca hubiese hecho carrera política. También cuenta con el apoyo de otro presidenciable de capa caída y de herencia (en Colombia la política es hereditaria, aunque sea una democracia: hay familias que llevan 200 años de “independencia” viviendo del erario público y heredando cargos públicos, entre ellos el más codiciado, la presidencia de la república). Hablamos de Germán Vargas Lleras, político del Partido Liberal y fundador del Partido Cambio Radical, el cual dirigió Galán hasta que se hundió en las urnas en las pasadas elecciones presidenciales donde Vargas Lleras fracasó rotundamente. Recordemos que Vargas Lleras fue la mano derecha de Juan Manuel Santos durante sus dos gobiernos y político por derecho familiar: los Lleras han tenido presidentes y políticos y cargos hereditarios desde la cuna. Y otro de sus apoyos ocultos es precisamente Juan Manuel Santos, quien no se ha pronunciado públicamente sobre su apoyo, pero sabemos que mueve los hilos ocultamente como le gusta hacer y ha sido su aprendizaje, muy propio de esas logias de las cuales la familia Santos ha hecho parte desde tiempos de la “independencia”. Y por último, cuenta con un apoyo, el más importante, el de su padre, el inmolado Luis Carlos Galán, quien en la década de los 80 del siglo pasado fue asesinado en unos oscuros hechos que aún no se esclarecen, pero donde parece que algún político del Partido Liberal y el narcotráfico movieron los hilos criminales. El ser hijo de Luis Carlos Galán le ha permitido vivir de la política y contar con estudios y puestos gubernamentales de “DERECHO FAMILIAR”. La democracia en Colombia no es cuestión de méritos sino de sangre. En Colombia la educación política es nula, se vota más por sectarismos o sentimentalismos. Mucho bogotano votará por Carlos Fernando Galán, no por sus cualidades políticas, por su programa o por su preparación como gobernante, sino por ser el hijo de Luis Carlos Galán. Conociendo el electorado colombiano es factible que este candidato de centro-izquierda (más izquierda que centro: el color que viste lo delata) sea electo como alcalde de Bogotá, colocando el presupuesto de la capital al servicio del “glorioso” Partido Liberal de los Santos, Lleras, Gaviria y Samper. Un mal menor que siempre es peor.

El último candidato a la alcaldía de Bogotá es Miguel Uribe Turbay quien iniciara su campaña por medio de firmas: 400. 000 firmas avalaron su candidatura y como los caballos de pura sangre va de atrás hacia adelante: está en la recta final remontando. Uribe Turbay es nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala y de Doña Nidia Quintero e hijo de Diana Turbay, secuestrada y asesinada por la guerrilla colombiana a finales del siglo pasado. Es también un delfín de la oligarquía colombiana. Durante su campaña ha sumado el apoyo del viejo Partido Conservador, del sector católico y de las iglesias cristianas entre otros colectivos. Al final, y tras una elección interina, el Partido Centro Democrático que preside el expresidente Álvaro Uribe, le dio su aval para ser su candidato. Miguel Uribe Turbay ha hecho su carrera política a pulso siendo concejal de Bogotá durante la alcaldía del exguerrillero Gustavo Petro. Desde el Concejo de Bogotá lideró la oposición a ese nefasto gobierno en el cual la ciudad se dividió en una guerra de clases, se pauperizó la ciudad, se compró almas con subsidios y se prepararon milicias “progresistas” que a cada nada vandalizan la ciudad. Todo un programa socialista. Su liderazgo en el Concejo de Bogotá hizo que el actual Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa lo invitara a hacer parte de su gabinete. Lo nombró Secretario de Gobierno, cargo que le ha permitido ser alcalde encargado en varios ocasiones. También apoyó a Juan Manuel Santos cuando fue presidente de Colombia, pero le retiró su apoyo una vez el expresidente buscó el apoyo del exguerrillero Gustavo Petro para ser presidente en un segundo periodo. Es el candidato mejor preparado, conoce la ciudad y los programas que se están llevando a cabo y que se terminarán en el próximo periodo de gobierno. Es el único candidato de derecha, razón por la cual los demás partidos políticos, todos de izquierda, y los medios de comunicación, en su mayoría controlados por la izquierda colombiana, atacan su candidatura. Aún así se perfila como el próximo alcalde de la ciudad. Sería ganancia para la ciudad y a su vez un pretexto para que las milicias aprovechen su elección para vandalizar la ciudad con protestas bien planificadas. Recordemos que la infalible izquierda (socialismo siglo XXI) gana con cara y también con sello: o gobierno o no dejo gobernar. Veremos qué le depara a Colombia este 27 de octubre.

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