EL MICROREINO DE CENTUMCELLÆ

por Wikonga Press

Dada la creciente conformación de micronaciones y microreinos que se está llevando a cabo a inicios del siglo XXI, desde WIkonga Press nos ha parecido oportuno compartir una serie de entrevistas con nuestros lectores donde damos a conocer los orígenes históricos de algunos de estos microreinos, su ubicación geográfica, sus intereses políticos y religiosas y las motivaciones que los han llevando a la fundación de estas novedosas y nacientes formas políticas. Esta serie estará circunscrita exclusivamente a los microreinos por parecernos de mayor interés para nuestros lectores y por ser considerada la Monarquía desde la antigüedad como la más perfecta forma de gobierno. La siguiente entrevista, la primera de una serie que hemos titulado Microreinos para libertad, fue realizada por la dirección de Wikonga Press a S.M. Manuel Gregori, Príncipe de Centumcellæ.

Orígenes del Principado de Centumcellæ

El Principado de Centumcellae es un microreino italiano fundado el 12 de septiembre de 2016 por Su Majestad Manuel Gregori, actual Jefe de Estado del reino. Según palabras del propio Príncipe, Centumcellæ tiene como objetivo independizarse del actual Estado italiano y defender los antiguos territorios y privilegios que históricamente han estado bajo la jurisdicción de Centumcellæ desde épocas anteriores al Renacimiento. El Principado limita por el sur con Civitavecchia y por el norte con Tarquinia. Con el Tirreno por el occidente y por el oriente con las montañas de Tolfa e Allumiere. (Ver Mapa. Coordenadas exactas N 42.139841, E 11.767029)

En la frontera entre la provincia de Viterbo y la de Roma se encuentra el Principado de Centumcellæ. El Principado se encuentra a pocos kilómetros al sur de Aurelia Bis, en la Vía Aurelia que conduce primero a Tarquinia y luego a Cassia. El Principado da la espalda a las montañas de Tolfa, que dibujan su perfil en el horizonte, y mira hacia el mar Tirreno. Centumcellæ, cerrado entre las montañas y el mar, esconde una historia antigua llena de testimonios y tesoros arqueológicos. El área de Centumcellæ ofreció a los arqueólogos hallazgos que datan del período comprendido entre el Paleolítico Tardío y el Neolítico, la Edad del Bronce tardía y la Edad del Hierro temprana. Durante la transición de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro, una cultura protovillanoviana se extendió en el área. A este período se remonta un muro defensivo y algunas chozas encontradas en el Monte Rovello. El descubrimiento de un gran pozo rectangular permitió a los arqueólogos estudiar esta antigua cultura y descubrir el alto grado de civilización manifiesto en las numerosas herramientas y utensilios recuperados, como piedras de molino y estufas, y por el desarrollo de una economía agropastoral.

El rito funerario de la época, nos comenta S.M. el Príncipe Gregori, se basaba en la incineración de los fallecidos y la conservación de las cenizas en recipientes sellados y guardados dentro de cajas de piedra que eran colocados en Pozos fúnebres. Durante la Edad del Hierro, se estableció la cultura de Villanova. Los pobladores vivían en chozas y se dedicaban a la práctica de la pesca, la caza, la agricultura y el pastoreo. A principios del siglo II d.C. fue El Emperador Trajano, de origen hispano y de feliz recordación, quien dio el impulso decisivo para el nacimiento de la futura ciudad de Centumcellæ. El Emperador, de hecho, hizo construir un puerto cerca del actual Fuerte Miguel Ángel, al norte de Castrum Novum, probablemente el actual Santa Marinella, basado según datos históricos en un proyecto del gran arquitecto Apolodoro de Damasco.

El nuevo y profundo puerto de Roma, que se agregó a los de Ostia y Anzio construidos al sur de Roma, permitió el atraque de grandes barcos y estaba equipado con dos muelles equipados con una torre en la parte extrema y un gran muelle (navalia) flanqueado por los almacenes (horrea) y por una basílica. Inmediatamente se desarrolló una nueva ciudad alrededor del puerto, que tomó el nombre de Centumcellæ, atrayendo a muchos habitantes de las áreas circundantes. El Emperador Trajano favoreció el crecimiento de la joven Centumcellæ al construir un acueducto de treinta y dos kilómetros que permitía extraer agua de Allumiere.

La ciudad de Centumcellæ, de la cual nos habla Plinio el Joven en uno de sus escritos, prosperó en la era imperial: se convirtió en municipio y acogió destacamentos de las flotas de Miseno y Rávena, y mantuvo un papel estratégico incluso después de la caída del Imperio Romano, cuando lucharon por el control de ella godos y bizantinos, quienes a la postre resultaron siendo los vencedores.

Centumcellæ fue promovido por el papa Cornelio como un lugar de exilio a mediados del siglo III y como obispado a principios del siglo IV. Más tarde vio crecer la autoridad papal. El Papa se convirtió en el administrador efectivo de la ciudad y ya a mediados del siglo VIII, Gregorio III se preocupó por la restauración de las murallas de la ciudad. Las incursiones de los sarracenos durante el siglo IX empujaron a la población a abandonar la ciudad y refugiarse en las montañas del interior cerca del pueblo de Cornetanum, buscado por Leo IV, y pronto renombrado Centumcellæ y Cencellæ en honor al antiguo asentamiento de la era de Trajano. (Ver Foto)

¿Majestad, cuáles han sido los motivos que lo han llevado a crear un Principado en pleno siglo XXI?

Para S.M. el Príncipe Gregori, las razones para recurrir a la fundación de un principado en pleno siglo XX y liderado por un monarca como Jefe de Estado, son las siguientes:

1. La monarquía como «marca» es un recurso económico para el estado como Principado. Las ceremonias, tradiciones, visitas de estado, los palacios y artilugios son fuente de turismo, de ingresos, además de motivo de orgullo en el contexto extranjero. En cuanto de la diplomacia S.M. nos dice que si bien los ministros de Asuntos Exteriores cambian periódicamente, como lo hacen los embajadores y los cónsules, la figura del monarca es, en cambio, la de un diplomático permanente y de gran importancia. No hay un país extranjero, ni un presidente de gobierno, ni una institución relevante que otorgue mayor valor en sus relaciones a un ministro o embajador en comparación a un monarca reinante, afirma S.M. Como es costumbre, el Rey es el primer diplomático en su país. Con este papel diplomático, el Rey puede ejercerlo en infinitas ocasiones, tanto a petición de los gobiernos como de manera discreta y sin darlo a conocer a la mayoría. La figura del Rey produce por medio de estas acciones diplomáticas un gran beneficio para el reino- Un Rey siempre es conocido y respetado por los políticos y por los diplomáticos tanto dentro como fuera de su propio reino o principado. El ciudadano, por otro lado, a veces no conoce esta información diplomática, e incluso a veces la ignora por completo.

2. La figura del príncipe o monarca es un punto de encuentro: la figura del príncipe o monarca, en el ejercicio de sus funciones trasciende la de cualquier otra persona o institución y se convierte en un baluarte nacional, en un embajador que transmite un aura y una imagen inalcanzable para cualquier político. Cumple una función de «unión» y representa los intereses del reino o principado por el mero hecho de existir, de pertenecer a una gran dinastía. Incluso si en una Monarquía parlamentaria el poder efectivo recae en el Parlamento y no en el soberano, el soberano puede ejercer su poder para intervenir en el área política en un momento determinado, lo que ya mejora el clima político general por temor a que el Rey se vea obligado a intervenir: por ejemplo, un Príncipe puede intervenir en caso de que haya dificultades en la conformación de un gobierno estable. Y en muchas ocasiones, continúa S.M. su figura resulta decisiva a la hora de promover Relaciones pacificadoras: en muchas ocasiones, las relaciones entre políticos o diferentes instituciones se vuelven tensas o se deterioran debido conductas inapropiadas por parte de los políticos. En estos casos el Príncipe tiene la capacidad de mediar y actuar como juez y pacificador entre las partes.

3. La Permanencia Real a diferencia de los gobiernos de servicio, que permanecen en el cargo durante la duración de una legislatura, al final de los cuales también pueden cambiar radicalmente el color político (con todas las ventajas pero también las desventajas que esto conlleva), permite que el Jefe de Estado sea el mismo durante largos períodos de tiempo. Este hecho implica necesariamente que el soberano mantiene una relación permanente, duradera y por lo tanto más estable en el Reino y con el mundo.

4. La monarquía parlamentaria es generalmente hereditaria y, por lo tanto, el papel del Jefe de Estado recae por ley en el heredero al trono. Esto implica que, desde su nacimiento, el heredero ha sido entrenado y criado exclusivamente en vista del papel y las responsabilidades que tendrá que asumir algún día. Desde el momento del nacimiento, aprende idiomas extranjeros, recibe una educación adecuada, aprende el protocolo necesario, cumple con los compromisos de su agenda, ejercita sus habilidades y aprende sus responsabilidades de tal manera que, cuando asciende al trono, lo hace siguiendo toda una vida de aprendizaje y, por lo tanto, con posibilidades infinitamente mayores de éxito que cualquier político que, en la mayoría de los casos, ni siquiera sabe inglés o tiene una educación y educación cultural muy básica.

5. El valor incomparable del Monarca como símbolo. Solo aquellos que carecen de previsión y cultura desprecian los símbolos, nos recuerda Su Majestad, y el Príncipe -continúa- es ante todo un símbolo que ya encarna, en sí mismo, sin la necesidad de más explicaciones, el vínculo entre la historia del país, su presente y su futuro, con todo lo que esto implica como anteriormente dijimos. Este poder simbólico realiza una función de equilibrio para el país, certifica y representa su unidad bajo la figura de un soberano común y, entre otras cosas, reprime en gran medida cualquier deseo o aspiración desproporcionada o de posible injusticia por parte de algunos políticos.

6. Crecimiento y poder económico. Aunque hay quienes acusan a la monarquía de ser un símbolo obsoleto que hace retroceder al país, es un hecho que 7 de los 10 países más ricos del mundo son monarquías constitucionales. Son reinos donde hay mayor control y menor corrupción: según los índices de corrupción, está claro que las 10 naciones con menor grado de corrupción en el mundo son Monarquías Constitucionales.

7. Libertades garantizadas. Los Estados Monárquicos son los que garantizan más y mejor las libertades dentro de una democracia avanzada. Como ejemplo podemos mencionar los casos de las Monarquías española y británica, quienes cuando tenían sus colonias y virreinatos en África y América, garantizaban un conjunto de libertades que, tras las declaraciones de independencia de estos antiguos territorios, dejaron de existir. Este es un hecho comprobado, real e histórico.

8. Políticas al servicio del pueblo y no de intereses particulares. Los partidos en una república sólo tienen el tiempo de una legislatura, durante la cual generalmente tienden a perseguir sus intereses personales ya que saben que su mandato expirará después de unos años y no tendrán obligación de responder por los resultados alcanzados. Un Príncipe constitucional, por otro lado, mantiene su cargo durante un período de tiempo incomparablemente más largo, por lo tanto, siempre trata de implementar políticas que beneficien a la población con una visión a largo plazo, dado que no tiene un período de duración de su reinado acordado y eso permite que siempre asuma las consecuencias de los actos que realiza durante el ejercicio de su misión.

9. El sentido democrático. Un soberano representa a todos los ciudadanos sin excepción, hecho que es intrínsecamente lo más democrático que puede haber. Si bien los partidos políticos que gobiernan son elegidos en las urnas en lugar de sus opositores políticos y, después de ser elegidos, siempre tienden a defender los intereses de esa parte de la población que los eligió más que los de la parte de la población que votó en contra de ellos, un Príncipe defiende los intereses de todos los ciudadanos por igual, ya que no está sujeto a una elección cada período de tempo.

10. La libertad del Príncipe de actuar sin restricciones. Mientras que en la actividad internacional, los partidos políticos siempre deben limitar su acción real a aquellos otros partidos políticos que son similares a ellos o con quienes comparten políticas similares, el Monarca habla, negocia y trabaja en un ambiente libre de tendencias políticas, comportamientos influenciados por el partidismo y sin tener en cuenta la lucha política Mira a la nación exclusivamente con seriedad, energía y sin depender de nadie.

11. Jefe de las Fuerzas Armadas. El hecho de que el Soberano sea el Jefe de Estado y al mismo tiempo también de las Fuerzas Armadas, les da un carácter unitario y democrático al Reino o Principado.

¿Majestad, cuáles son las actuales relaciones diplomáticas del Principado con la República de Italia?

Por ahora no hay negociaciones con el estado italiano. El gobierno de Centumcellæ y Su Majestad el Príncipe, se declararon favorables y dispuestos a abrir una mesa de trabajo bilateral para las negociaciones de independencia del Estado italiano.

¿A qué se debe que la “micronación” sea fundada como Principado?

Dada la historia centenaria de Centumcellæ como ayuntamiento en la época romana, como sede papal en el período del Renacimiento y más tarde como sede del Palacio del Reino de Italia, el fundador y actual Jefe de Estado del Principado, Su Majestad el Príncipe Manuel, considera que la forma de estado que mejor puede recordar y hacer honor a su historia es un principado.

¿Por qué el fundador del Principado es tratado como Su Majestad?

El fundador y actual Jefe de Estado del Principado de Centumcellæ es considerado con el título de príncipe en razón al noble origen de su familia. La familia de Su Majestad cuenta con una historia de nobleza centenaria.

El Principado es fundado por S.M. el Príncipe Manuel Gregori, ¿nos podría comentar sobre esta Casa Real y sus derechos sobre el Principado?

S. M. Manuel Maria di Centumcellæ (S.M. responde nuestra pregunta en tercera persona del singular para evitar la mala educación de hablar de sí mismo en primera persona), también conocido como Manuel Maria Gregori Accorsi, nació en Tarquinia el 04 de diciembre de 2002. Aunque aún en edad de estudios, su familia ya le ha destinado la tarea de gobernar el Principado Soberano de Centumcellæ. Manuel María aprende inglés y español en una escuela de jóvenes. Gran admirador de la música de ópera, Manuel Maria Gregori Accorsi también cuenta con una larga carrera en el campo de la música clásica, especialmente en el canto de ópera. Comenzó su carrera musical en 2009, con solo 7 años, cantando por primera vez en el espectáculo navideño de la escuela. Tras la abdicación del Príncipe Fabio de Centumcellæ, gobernante de transición para la formalización de los cimientos del Principado, el 2 de febrero de 2016, Manuel Maria Gregori Accorsi recibió la solicitud que cambiará radicalmente su vida, y se convertirá en el sucesor de S.A.R. Fabio, su padre. El 27 de marzo de 2016, el Consejo de Priors anunció la aceptación de la solicitud de Manuel Maria Gregori Accorsi, hijo de S.A.R. Fabio. El 11 de septiembre de 2016, a todos los ciudadanos se les anunció el nombre de Manuel María como el nuevo Príncipe de Centumcellæ con la aprobación del Senado del Reino y la Familia Real. El 12 de septiembre de 2016 recibió la investidura oficial de Principe di Centumcellæ. Durante su regencia, el Príncipe Manuel intentó continuar el trabajo de su predecesor, dando una imagen más moderna e institucional al Principado y promoviendo a este último, también a nivel internacional, para facilitar el desarrollo económico y turístico del país. Además ha fundado muchas embajadas en el territorio italiano y europeo.

Majestad, Centumcellae hace parte de muchas otras “micronaciones” que se están creando a escala global, ¿por qué cree que se está presentando este fenómeno geopolítico?

Las micronaciones surgen, en general, del deseo de independencia o, por el contrario, de una cierta impaciencia hacia las imposiciones de una entidad estatal más grande. Las entidades estatales o supraestatales, especialmente las de hoy en día que son muy grandes, como los Estados Unidos, China, Rusia o la propia Unión Europea, son dimensiones macro que a menudo se perciben como muy distantes, tal vez también porque han tomado una deriva tecnocrática en la cara a lo que el individuo se siente aplastado. Si entramos en detalle, encontramos en las micronaciones el arco constitucional típico de las utopías políticas. Hay casos que surgen de la voluntad de una comunidad, como experimentos sociales diferentes e innovadores, y viceversa, intentos de establecer formas de absolutismo que representan pasos atrás desde el punto de vista de los derechos. También hay casos de utopías que son ideológicamente atribuibles al anarquismo de derecha, o intentos turbocapitalistas de multimillonarios que invierten dinero para crear pequeños estados en los que residir para evitar los impuestos. En resumen, en las micronaciones se puede ver toda la historia del pensamiento político del siglo XX, porque cada una rechaza la misma necesidad de libertad de una manera diferente.

¿Tendrán o no futuro estas micronaciones?

En mi opinión personal tendrán un futuro florido.

¿En el caso particular del Principado de Centumcellæ ustedes se consideran a sí mismos una Micronación o un Microreino? ¿Y por qué?

Nos consideramos microreino, ya que la forma constitucional es una monarquía constitucional. También nos definimos para las instituciones gubernamentales y culturales que conforman el Principado, como el Senado del Reino, el Consejo de la Corona y la Orden Dinástica de la Familia Real.

¿Majestad, tienen relaciones diplomáticas con otras micronaciones y/o microreinos?

El Principado cuenta con varias relaciones internacionales en el campo de las micronaciones. En particular el Principado de Centumcellæ ha establecido relaciones diplomáticas con el reino de los Países Frutillar, con la República de Rino, con la República Imperial de Elian y con el Reino de Wikonga.

¿Majestad, hay alguna religión oficial en el Principado o es aconfesional y por qué?

De acuerdo con nuestra Constitución Real, la religión oficial del estado es la religión católica, dado el cristianismo milenario que distingue a las personas del Principado.

Majestad, para concluir no sin antes agradecer su tiempo y deferencia para con Wikonga Press, quisiéramos saber quiénes y cómo se puede ser ciudadano del Principado de Centumcellæ.

De acuerdo con nuestra Constitución Real, la nacionalidad de Centumcellæ se adquiere sólo por Derecho de nacimiento o por Decisión soberana. Para solicitar la nacionalidad y, por lo tanto, la ciudadanía, la parte interesada debe completar el formulario en línea que se encuentra en el sitio web oficial del Principado. Luego, el Ministerio del Interior presenta el tema y su información a Su Majestad, quien decide si lo acepta o no. Nunca ha habido una negativa a otorgar la nacionalidad en la historia de Centumcellæ. (Ver Foto)

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