Hacia una moneda oficial del Reino de Wikonga

El Real Wikongués como una moneda complementaria

Se propone el uso del Real Wikongués como una moneda complementaria, en el sentido que se expone a continuación.

Las monedas complementarias

Las monedas complementarias (algunas de ellas comunales o monedas sociales complementarias), son instrumentos utilizados por grupos relativamente pequeños, para ser paralelos a las monedas de curso legal forzoso en los Estado. Se entiende como moneda de curso legal forzoso aquella que, en base del poder coercitivo de los Estados, debe ser aceptada en todos los casos como medio de pago por todos los ciudadanos.

Uno de los ejemplos más conocidos es el experimento de Worgl (cuyas raíces teóricas se encuentran en el economista argento-alemán Silvio Gesell, y su aplicación no está exenta de críticas).

Actualmente existen monedas complementarias circulando en todo el planeta. De hecho, las millas de viajero (normalmente asociados a consumos con tarjetas de crédito), los puntos de descuento en supermercados, también son monedas complementarias.

Las monedas complementarias funcionan porque el dinero contemporáneo no cuenta con ningún respaldo más que la confianza, siendo este un eufemismo para la capacidad de coerción del emisor.

¿Cómo poner a circular esta moneda?

Al definir impuestos los Estados garantizan que una moneda que circule.

En ese caso, para permanecer como ciudadano del Reino de Wikonga sería necesario pagar un impuesto, esta es la única manera de lograr la circulación forzosa de moneda. Adicionalmente, se debería definir lo que le sucedería a quien no pueda pagar los impuestos: ¿algún servicio excepcional? ¿algún servicio normalizado que nadie quiera hacer?

Establecer un impuesto o un conjunto de impuestos significa también considerar una política fiscal, cuya discusión excede el alcance de este artículo.

Por otro lado, las monedas complementarias utilizan cierta coerción sin necesidad de contar con la capacidad policial de un Estado, controlando el ingreso y salida de sus usuarios:

  • Un ejemplo es el Buckaroo, de la Universidad de Missouri en la Ciudad de Kansas, es una moneda creada por la Universidad, pero que es necesaria para que los estudiantes obtengan sus calificaciones al final del semestre.
  • Otro ejemplo son los Torekes, que funcionan en un distrito de la ciudad de Ghent, Bélgica, en donde el gobierno local arrienda un espacio para jardinería por un precio anual en Torekes, pero estos son emitidos cuando los participantes del programa venden bienes o realizan actividades que son del interés del gobierno local.

Ejemplos similares existen alrededor de todo el planeta. Es necesario anotar que las monedas complementarias asociadas a estos objetivos como sociedad también están relacionadas a la teoría del crédito social, desarrollada por Clifford Hugh Douglas.

En este caso, el Reino de Wikonga debería determinar aquel bien o servicio en el cual una gran cantidad de ciudadanos quieran adquirir, pudiendo hacerlo exclusivamente utilizando el real wikongués. Un buen comienzo es el que Lietaer comenta en el caso de los Torekes: preguntar a la ciudadanía, ¿qué es lo que quieren y necesitan?

¿Y de dónde sale la moneda?

El Primer Ministro (o la autoridad que se determine, pudiendo ser un cuerpo colegiado) define una cantidad de real wikongueses por bienes, servicios o actividades normalizados realizados, por un ciudadano wikongués en favor del Reino de Wikonga.

Al ser un estado virtual, se sugiere que los primeros servicios a ser implementados sean virtuales (artículos escritos, vídeos, canciones, entrevistas, edición de libros, tareas administrativas) que deban cumplir con determinados parámetros.

El Primer Ministro (o la autoridad que se determine) también puede pagar cantidades de real wikongueses de forma excepcional por servicios no normalizados, pero que constituyan favores extraordinarios al Reino. Como mecanismo de control, esta autoridad no puede ser beneficiario de estos desembolsos excepcionales, aunque su cargo o sus actividades asociadas podría tener su propio salario.

Se necesitaría un organismo encargado exclusivamente de la emisión, a la manera de un banco central. Todos los ciudadanos de Wikonga tendrían una cuenta en este banco central, donde se acreditarían los real wikongueses.

¿Los ciudadanos podrían tranzar bienes y servicios entre ellos?

Esta sería la principal función de la moneda. Se propone, considerando el ejemplo del dinero electrónico en el Ecuador, que el mismo banco central o quien haga sus veces, actúe como cámara de compensación. Habría que establecer un sistema de mensajería junto con los calendarios de compensación de cuentas. Dadas las distancias y el carácter virtual del Reino, no podríamos tener medios físicos (dinero físico, cheques, pagarés….) sino sólo dinero virtual. Las monedas físicas mantendrían su carácter de celebrativas, pero no servirían como tenedores de valor.

Infraestructura

Se debe definir un procedimiento para que estos recursos sean acreditados (dependiendo de la cantidad de ciudadanos y su transaccionalidad, las hojas de cálculo podrían quedarse cortas). Si bien existe software libre y software de uso gratuito en determinadas condiciones, es necesario determinar aquel que sería más adecuado para los fines de Wikonga y, protocolos que garanticen el adecuado uso del sistema (por ejemplo, calendarios de acreditación). Para ello también es necesario considerar la expansión que se espera tanto del número de ciudadanos de Wikonga como de la transaccionalidad entre ellos.

Algunas discusiones para profundizar

Tipo de cambio

De la discusión anterior, el Real Wikongués no requeriría tener tipo de cambio (tal como sucede con los Buckaroos), sobre todo mientras los bienes y servicios que se trancen con ellos sean producidos dentro del Reino de Wikonga. El momento en el que intervienen bienes intermedios o finales elaborados con recursos que provienen de fuera del Reino, el tipo de cambio, de alguna forma, emerge. De allí la importancia de bienes y servicios virtuales, pues es nuestra inventiva el mayor recurso del Reino.

En caso de llegar a tener un tipo de cambio (como en el caso de los Torekes, donde el gobierno local cambia Torekes por euros), tampoco existe una necesidad de que este sea fijo. De hecho, para mantener un tipo de cambio fijo, la autoridad emisora necesitaría garantizar la disponibilidad de la divisa correspondiente y la capacidad de hacerla llegar a quien la requiera. Si bien se puede utilizar descalces para mantener mínimas reservas de divisa, se crearía una presión innecesaria sobre el Reino para adquirir divisas o dejar de circular la moneda propia, lo que a su vez puede significar reducir la producción.

Política crediticia

Si bien todo dinero es crédito, aún el Reino no vería la necesidad de política crediticia. En todo caso, es conveniente contar con una discusión previa acerca de la usura, dado que la existencia de una moneda circulante puede determinar acuerdos crediticios entre los ciudadanos de Wikonga.

Descargo

Conviene anotar que estas reflexiones aún no han sido alimentadas por un estudio detallado de la forma en la que la Monarquía Española ejecutaba su política monetaria y crediticia, sino en base al conocimiento que me resulta disponible del manejo contemporáneo de la moneda. En todo caso, la implementación de una moneda complementaria requeriría de la adquisición de cierta experticia (por lo menos para manejar el sistema de compensación).

Escrito por Diego F. Ramos F., embajador del Reino en Ecuador.

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